Un espacio limpio también se siente: la importancia de cuidar los espacios donde vivimos

Un espacio limpio también se siente: la importancia de cuidar los espacios donde vivimos

Hay espacios que simplemente se sienten bien.


Entrar a una habitación limpia, sentarse en un sofá recién cuidado, acostarse en una cama con ropa de cama limpia o subir a un automóvil que huele fresco genera una sensación que va más allá de lo visual.


La limpieza también se percibe.


Nuestros espacios acumulan diariamente polvo, suciedad, restos de piel, humedad y diferentes microorganismos. Además, algunos elementos presentes en el polvo doméstico, como los alérgenos de los ácaros, pueden acumularse especialmente en lugares como colchones, ropa de cama, alfombras y muebles tapizados.


Por eso, mantener nuestros espacios limpios no debería ser solamente una cuestión de apariencia.


Limpio no significa solamente que se vea limpio


Una superficie puede verse impecable y aun así necesitar atención.


Las superficies que tocamos constantemente —como manijas, interruptores, mesas, controles y otras áreas de contacto frecuente— pueden acumular suciedad y microorganismos. La limpieza regular ayuda a remover suciedad, impurezas y gran parte de los gérmenes presentes en las superficies.


Por eso es importante desarrollar una rutina de limpieza que considere no solamente lo que vemos, sino también aquello que tocamos y utilizamos todos los días.


Y aquí existe una diferencia importante:


limpiar, sanitizar y desinfectar no son exactamente lo mismo.


La limpieza remueve suciedad, impurezas y muchos microorganismos de las superficies. La sanitización reduce los microorganismos a niveles determinados como seguros, mientras que la desinfección utiliza productos destinados a destruir microorganismos que permanecen en una superficie después de la limpieza.


No todos los espacios necesitan desinfectarse constantemente. En muchas situaciones, una limpieza regular es suficiente; la necesidad de desinfectar depende del contexto, del tipo de superficie y de situaciones particulares, como la presencia de una persona enferma.


¿Y qué pasa con los ácaros?


Cuando hablamos de limpieza del hogar, los ácaros del polvo merecen una atención especial.


Son organismos microscópicos que prosperan especialmente en ambientes cálidos y húmedos y pueden encontrarse en lugares como ropa de cama, colchones, muebles tapizados y alfombras. Sus alérgenos pueden desencadenar síntomas en personas sensibles.


Por eso, algunas prácticas sencillas pueden ayudar a disminuir la exposición:


- Lavar regularmente la ropa de cama.
- Aspirar alfombras y superficies textiles.
- Mantener una humedad interior controlada.
- Limpiar regularmente los muebles y superficies.
- Prestar especial atención al dormitorio.
- Reducir la acumulación innecesaria de polvo.


La AAAAI recomienda, entre otras medidas, lavar la ropa de cama semanalmente, limpiar regularmente alfombras y pisos y mantener la humedad relativamente baja para ayudar a controlar los alérgenos de los ácaros.


Los textiles también forman parte del espacio


Aquí aparece un elemento que muchas veces dejamos en segundo plano: los textiles.


Sofás, cortinas, colchones, cojines, tapetes, alfombras, ropa de cama y otros textiles forman parte de nuestra vida cotidiana.


Los utilizamos todos los días, acumulan polvo y están constantemente expuestos al ambiente.


Pero cuidar un textil no significa únicamente eliminar una mancha.


También significa mantenerlo fresco, agradable y bien cuidado.


Y existe otra dimensión que muchas veces olvidamos: el olor.


Nuestro cerebro relaciona determinados aromas con lugares, recuerdos y sensaciones. Por eso, un espacio puede estar perfectamente limpio y, aun así, sentirse diferente cuando tiene una fragancia agradable.


La limpieza elimina aquello que no queremos.


El cuidado ayuda a conservar aquello que queremos.


Y una buena fragancia puede convertirse en parte de la identidad de un espacio.


La limpieza y la sensación de bienestar


Nuestro hogar, nuestro automóvil, nuestra oficina o cualquier otro lugar donde pasamos tiempo forman parte de nuestra rutina.


Son espacios donde descansamos, trabajamos, compartimos, nos preparamos para el día o simplemente desconectamos.


Por eso, mantenerlos limpios puede convertirse en algo más que una tarea doméstica.


Puede ser una forma de cuidado.


Cuidar el espacio donde vivimos también es cuidar cómo queremos sentirnos en él.


No se trata de perseguir un espacio absolutamente libre de microorganismos —algo que no es realista—, sino de establecer hábitos de limpieza adecuados y prestar atención a las superficies y textiles que forman parte de nuestra vida diaria.


Un espacio limpio. Un espacio que se siente.


En GORILLAS creemos que el cuidado de los espacios no termina cuando desaparece la suciedad.


También está en los pequeños detalles:


una superficie limpia,
un textil cuidado,
una habitación fresca,
un sofá agradable,
un automóvil que se siente limpio.


Por eso estamos desarrollando Living by GORILLAS, una línea pensada para acompañar el cuidado cotidiano de los espacios y llevar nuestra filosofía de limpieza y cuidado a un nuevo lugar.


Porque así como cuidamos lo que usamos, también podemos cuidar el espacio que nos rodea.


Living by GORILLAS.
Feel Every Space.


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Fuentes y recomendaciones


La información sobre limpieza de superficies y diferencias entre limpieza, sanitización y desinfección se basa en recomendaciones del Centers for Disease Control and Prevention (CDC).


Las recomendaciones relacionadas con ácaros, alérgenos, ropa de cama, humedad y limpieza de superficies textiles se basan en información de la American Academy of Allergy, Asthma&Immunology (AAAAI).